
Muchas personas creen que el pie diabético empieza cuando ya existe una herida abierta, pero la realidad es que el cuerpo da señales mucho antes. Detectar los cambios a tiempo es la mejor herramienta para prevenir complicaciones graves o amputaciones.
Presta atención a estos síntomas del pie diabético:
- Pérdida de sensibilidad: Sensación de traer un “calcetín grueso” puesto, o no sentir el frío o el calor.
- Hormigueo o ardor: Ardor nocturno en la planta de los pies o piquetes constantes.
- Piel seca y agrietada: Falta de sudoración natural en los pies que provoca grietas en los talones por donde entran bacterias.
- Cambios de color o temperatura: Pies muy pálidos, azulados o con zonas anormalmente calientes.
- Deformaciones menores: Dedos que se empiezan a doblar (en garra) o callosidades muy duras en los puntos de apoyo.

Si identificas uno o más de estos síntomas, una revisión preventiva con un especialista en pie diabético salvará tu movilidad y calidad de vida. La prevención es la mejor medicina. Revisa tus pies hoy y agenda tu cita de valoración preventiva con nuestros Médicos Navales.